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 Una arenga.... Tributo a los soldados de Dhargen

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Justin



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Fecha de inscripción : 09/12/2007

MensajeTema: Una arenga.... Tributo a los soldados de Dhargen   Dom Dic 09, 2007 4:38 pm

*El joven trovador camina por las calles de la ciudad, entre sus manos una pequeña ramita con la que anda jugueteando, a su espalda yace su especie de cítara, cuya vieja madera, incluso algo agrietada ha visto el paso de numerosas historias y leyendas.
*Su mirada, como siempre curiosa está puesta en todo lo que le rodea, vivaracha y energética, su cabello azabache ondea a cada paso que da, incluso a cada saltito, pues sus movimientos son rítmicos. Durante un instante posa su mirada sobre una dama.
*Hermosa como todas las damas de ésta ciudad, aunque realmente no le llama, lo considera todo superficial, aunque anda con una melodía que le va rondando la mente, tras haber estado escuchando una arenga hacia los soldados de la ciudad.
*Camina pues hacia la plaza con aire distraido, e incluso se diría ausente, como un loco más que gira sobre sí mismo para esquivar la gente, sin
ni siquiera darse cuenta de ello, dejando que su largo cabello dance a cada paso que sigue dando.
Ahh.. Esto es realmente frustrante, inspiración, dama musa de las artes... ¿por qué me acosas?.. *dice mientras que da un saltito sobre la fuente, agarrándose a la estatua, para girar ligeramente sobre sí mismo y terminar por sentarse.
*Su voz parece apagarse al igual que sus párpados cuando se cierran y sus brazos se cruzan, llevándose la barilla hacia los labios, la cual empieza a mordisquear de forma suave, golpeando con uno de sus pies en el muro de
piedra de la fuente. Ésto se me daba antes mejor... En los viejos tiempos de guerras y batallas... Recuerdo como ante mis canciones los enemigos salían desmoralizados... *se ríe solo entonces mientras que niega de forma divertida.
Cómo una cancion es capaz de calar en el más fuerte de los corazones, aumentando su valentía o por el contrario resquebrajando las más duras defensas... Mhm... defensas. *Parece de nuevo pensativo mientras que sigue golpeando suavemente con su pierna.
Para hacer camino hay que andar, y para ello hay que empezar. Aunque nos caigamos. *El joven trovador sonríe mientras que lleva la mano hacia su cítara, la cual permanecía en su espalda para después cobijarla entre sus piernas, acariciando las cuerdas. Simplemente.. dejémonos llevar.*cierra sus ojos para empezar a tocar, dejando que sus dedos simplemente acaricien las cuerdas, con un suave suspiro que muere de sus labios, sus dedos se mueven con la maestría propia de alguien que se gana la vida con ello, captando la mirada de algunos campesinos y mujeres que paseaban por la calle.

*En silencio, dejando tan sólo que sus dedos sean los que se muevan acariciando como si de a una dama se tratase las mismas cuerdas, con esa suavidad y cariño que tan sólo una caricia de amante podría expresar, que esas primeras notas que son las que salen de la caja de resonancia de la cítara captando la atención de esos viandantes que rodeaban la plaza, unos viniendo del mercado, otros simplemente paseando, y otros como los guardias, velando por la seguridad de los habitantes, moviendo suavemente la cabeza al compás de cada tonada, de cada movimiento de sus dedos sobre las cuerdas, una vez captado el ritmo que él desea, curva los labios en una sonrisa divertida, con algunos mechones azabaches, que rebeldes caen por su rostro, abre los labios para decir algo, aunque inicialmente su voz resulta demasiado suave, incluso para aquellos que cerca de él pasean.
Ésto va dedicado a la guardia.. La cual espero que no me arreste... -deja caer suavemente eso último mientras que sus labios se ensanchan en una ligera sonrisa, aunque realmente sus ojos se encuentran velados, se encuentran cerrados, alejándose el mismo de todo lo que le rodea, sólo el arruyo del agua al caer, solo el arruyo de los chorros de agua de la fuente es su compañero en estos momentos. -y por su superior.. tenga el rango que tenga... -dice mientras que ahora empieza a dar suaves golpecitos con la pierna en el muro de piedra de la fuente, queriendo llevar con esos rítmicos golpes una melodía la cual se encuentra en su cabeza y poco a poco va saliendo...
Hay miedos que se acurrucan... entre uno y otro escalón ....de la escalera que sube.... de tus sueños hacia el sol. -su voz empieza a salir ahora, suave y delicada cada palabra que sale de sus labios, como si le costase trabajo o cada palabra, buscase la manera de enlazarse a cada tonada de sus manos, tímidas palabras, las cuales pronto empiezan a arder con el fuego mismo de la pasión que yace en el corazón de un músico. Éstas primeras palabras, e incluso la extraña dedicatoria, hace que algunos de los guardias que estaban haciendo la ronda, se detengan cerca de esa fuente, recordando que hace algunas noches, la entrada en la ciudad de ese personaje fue bastante... singular.

Y te acechan y no dejan ...que tú elijas tu lugar ...no queda sino batirnos ...no queda sino luchar. -Lentamente sus palabras empiezan a tomar esa fuerza, al igual que el tono de las mismas unirse a las tonadas, a cada tonada y acorde de su cítara, creando una singular y mágica unión. Sus manos, suaves, apenas parecen moverse, sino que son los dedos, los que rozan cada cuerda queriendo crear la exacta tonada que encaje en cada momento, queriendo crear la exacta nota que simplemente se una a la palabra en un báile. Sus palabras, no pasan desapercibidas para nadie, y creyendo que se trata de un mero juglar, la gente se empieza a acercar, curiosos unos, recelosos otros, con un extraño ambiente que parece rodear a esa plaza, el cual se empieza a caldear cual brioso corazón.


Hay dudas que nos mutilan ...hay deudas del corazón ...hay días que nos estorban ...hay "dioses" que van de dios. -vuelve a añadir, terminando por abrir los ojos. Su mirada castaña simplemente se clava en la calle, aunque realmente no está mirando a nadie. Algunos mechones de su largo cabello azabache caen por su cara, rozando su pecho, mientras que suave y perezoso su pie se sigue moviendo, cual metrónomo marcando una misma sinfonía que no sale de otro lugar que es sino su propia alma, sino de su misma esencia, de lo que es. Las miradas confusas de la gente, curiosas se posan sobre la figura de ese extraño hombre, que sentado bajo el arruyo de las aguas, que sentado bajo la protección de una fría estatua de piedra, está abriendo su misma alma mediante la letra de una canción. Apoyados sobre las lanzas, algunos guardias miran a esa persona. Jóvenes en las ventanas se apoyan, campesinos que alegres abandonan la taberna, se encuentran con esa curiosa a la par que amena melodía, la cual cubre esa plaza con un extraño sentimiento de unidad.

Pero hay voces que no callan... si las sabes escuchar...son los gritos de tu gente ...que te animan a luchar. -Ahora su mirada parece alzarse buscando una luz inexistente en su rostro pero la cual durante unos instantes le saca una sonrisa, antes de levantarse de su frío asiento de piedra para ahora si, posarla mirada sobre cada una de las personas que se encuentran en la plaza, observándole. Más incluso una mirada es capaz de transmitir más que cualquier melodía, imposible de describer. Las palabras que salen de sus labios y que se unen a cada letra de su cítara, no son escuchadas por los guardias, ciudadanos, o jóvenes que cerca se encuentran de él, sino que las mismas palabras se van adentrando en su alma suave y cálido susurro de un alma que busca simplemente, sentir lo que le rodea, que simplemente desea que las demás almas lleguen a sentir, vibrando todas al son de una melodía que es la que sale de su instrumento, un trozo de madera tallado por unas manos que deseaban transmitir, al igual que una voz.

Y verás que en la vida hay que sufrir.....y verás que en la vida hay que luchar.....y al final si eres fuerte ganarás....no queda sino batirnos...no queda sino luchar. -Ahora su mirada se posa sobre uno de los guardias, velada en parte por sus cabellos azabaches que caen por su rostro, terminando por mover suavemente su cabeza para apartarlos, en un gesto casual sin dejar que su voz, la cual inunda ahora esa plaza con su calidez, se una a la melodía que sale de su cítara. Los rencores empiezan a aparecer, desvaneciéndose como un suspiro de que sale de los labios de una mujer, perdiéndose en el mismo aire que cubre todo con su silencioso y tranquilo manto. Empieza a moverse ahora despacio, rodeando la fuente sin dejar de tocar, sin dejar que por un instante su melodía se apague, y que como si de un faro se tratase, guíe a las almas perdidas hacia el mismo refugio de un cálido corazón. Hacia el refugio de una persona cuyos brazos no cubrirán un cuerpo, sino que sus palabras envolverán un alma haciéndole ver que atrás quedan penurias y tristezas que nuevas y cálidas vendrán en un mañana, en el mismo momento en el cual nosotros decidamos abrir los ojos, y querer alejarnos de esa tristeza y pena que envuelve nuestro ser. Suaves palabras, lentas tonadas, que van creando una singular melodía que poco a poco va en un cescendo, aumentando de intensidad al igual que su voz que cala en los mismos corazones de quienes la escuchan.


Ten cerca siempre a un amigo...y al enemigo a tu par... para aprender como piensa... y cuando actue reaccionar.-deja que de nuevo su voz salga, fuerte, aunque cierto es que no escucha sus propias palabras, ni siquiera se encuentra pensándolas, es su propia alma a la que cada instante habla con una voz que es la misma fuerza de su interior que clama y alienta en el interior de cada uno que la escucha haciendo que los corazones latan a un mismo son. Las jóvenes damas que en las ventanas se encuentren sonríen, y más al ver como algunas de más corta edad se unen a ese baile, se unen a esa melodía dejándose llevar por cada tonada que acaricia sus cuerpos invitándoles a simplemente, a dejarse llevar, olvidando que o quienes son. Guardias, jueces, panaderos o artesanos, más todos son iguales ante un corazón que sabe escuchar. Mas todos son iguales ante una persona que sólo sabe mirar en su interior. A cada suave paso que da, su larga melena azabache se mueve, meciéndose como un eterno acompañante a cada palabra que sale de sus labios.

Las traiciones que bien matan ... son las hechas con amor ... y no hay estocada más grande... que el acero de una voz. -vuelve a añadir mientras que sus pasos suaves se siguen precediendo, posando su mirada ahora sobre esas jóvenes que han empezado a bailar, simplemente guiadas por la voz de su interior, y arruyada por la melodía que lo empieza a cubrir todo. Más aunque el sol muera en el horizonte, trayendo consigo a la oscuridad, trayendo consigo a la incertidumbre y a un extraño sentimiento de paz, aún hay una fuerte voz, que se convierte en una luz que ilumina lo que le rodea, y cuyos rayos no son sino sus palabras, y cuya calidez no es sino su significado.

Y verás que en la vida hay que sufrir.... y verás que en la vida hay que luchar... y al final si eres fuerte ganarás.. no queda sino batirnos... no queda sino luchar. - su voz cada vez más energética se une a la melodía y al baile de las jóvenes, quienes bailando entre ellas, no crean sino una única melodía con cada movimiento de su cuerpo, o con cada roce sedoso de sus ropajes al moverse en libertad, incluso los guardias alentados por esa melodía empiezan a golpear suavemente en el empedrado de la calle con sus lanzas haciendo una especie de sonido hueco que se une a la melodía que suena a manos de ese hombre. Una de sus manos es la que se mueve mientras que la otra acaricia las cuerdas y su cabello danza acompañando sus suaves pasos, sus tranquilos pero gráciles saltos los cuales acompañan a esas damas que le rodean. Atrás quedó el subidón producido por el alcohol, vía de escape para los problemas, pues ya estos murieron, pues ya estos simplemente desaparecieron con las primeras notas que salieron de su instrumento y que llegaron a su corazón. Su mirada castaña se posa un instante sobre el nuevo visitante, el cual parece marcharse por el mismo camino por el que vino, más son estas personas que nos encontramos las que forjan nuestro verdadero ser, aunque sean personas con las que hemos tenido un mínimo de contacto. Las telas de las jóvenes al danzar emiten un cálido frufrú y las palmas de los campesinos se empiezan a unir, siguiendo el ritmo, como si cada persona que se encontrase en esa plaza conociese la canción ........

Y el sudor de tu frente saciará..... tu sed de tener sueños y vivir.....y la vida será tu mayor rival....¡¡¡¡¡¡¡¡no queda sino batirnos...no queda sino luchar!!!!!!!!! -su voz se hace de nuevo más fuerte y más briosa, cargada completamente de sentimiento.. Más cierto es que cada persona conoce la melodía... pues la lleva en su mismo interior.. Y cuando dos almas son las que se unen cuando dos almas son las que se encuentran, éstas no se separan, crean un suave y etéreo trapiz en el cual, pueden venir los más profundos y aborrecibles problemas, los más crueles y cruentos sucesos, porque sabes, que pase lo que pase, algo yace en tu interior. No te encuentras solo. Las palabras son mecidas por la brisa de la tarde que recorre la plaza haciendo que se mezan las hojas de los árboles de la misma, e icluso que el agua de la plaza se mueva con lentitud creando unas cálidas ondas y reflejando lo que ocurre como si se tratase de un espejo que refleja ante él lo que está ocurriendo. Rojizos rayos, anaranjados rayos últimos y perezosos ellos dejan su impronta sobre cada uno de los presentes en la plaza sumiéndose lentamente en la tranquilidad, más aunque sea la misma noche la que llegue, no lo cubre con su frío manto. No cubre la plaza con su frío manto, sino que ésta parece luchar con su propia calidez. La calidez de un baile, la calidez de una melodía, la calidez de un sentimiento común que con fuerza despierta en cada uno de los corazones. El joven trovador termina por alejarse de las damas, dejando que continúen su baile mientras que da un suave salto subiéndose al muro de la fuente...
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Justin



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MensajeTema: Re: Una arenga.... Tributo a los soldados de Dhargen   Dom Dic 09, 2007 4:51 pm

.... poniéndose en cucliyas segundos después para mantener en el abrazo de su regazo, de manera protectora su cítara mientras que su voz, antes fuerte, ahora empieza a apagarse suavemente.. de manera perezosa dejando que sean acompañadas por el sonido de su instrumento, que también se va apagando, dejando que sea el sonido, el de las palmas... el de las botas o las lanzas de los mismos guardias, quienes al golpear siguiendo el ritmo, sintiendo la misma melodía en sus corazones se dejen llevar por ella. Suave y susurrante, sedosa es su voz ahora..sus ojos de nuevo se empiezan a velar, su mismo cabello cae de nuevo en cascada cubriendo parcialmente su cara mientras que se agacha, dejando que esas últimas notas salgan de él, que esas últimas palabras abandonen sus labios.. muriendo en el aire..... - Hay miedos que se acurrucan ....si les cobija tu voz.... -susurra débilmente mientras que la música se va apagando.. y el silencio se va apoderando de nuevo de la plaza.. Las palmas se apagan.. serenándose.. Los golpes de las lanzas terminan de retumbar.. las danzas de las jóvenes se interrumpen.. Sólo el mero sonido del romper del agua, hace que vuelva esa tranquilidad.. Aunque ya todo es completamente distinto a antes.. Pues aunque la oscuridad se haya adueñado del lugar.. Aunque el silencio haya hecho lugar entre esos gruesos muros de fría piedra. Aunque sea el mero sonido de la brisa lo que lleva consigo las prontas de días venideros.. Una calidez no desaparecerá.. Una voz jamás desaparecerá.. Pues las palabras son llevadas por el viento..

Pero su mismo significado es el que queda en el interior de cada una de esas buenas gentes que se han acercado a la plaza, casualidad o mero designio del destino. Las palabras, cambiarán de forma, las palabrás se volverán distintas.. Pero el sonido, será siempre el mismo, pues no es otro................ que el repicar de un corazón.
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Justin



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MensajeTema: Re: Una arenga.... Tributo a los soldados de Dhargen   Dom Dic 09, 2007 4:54 pm

Letra de la canción: No queda sino batirnos.
Grupo: Mägo de Oz.

Hay miedos que se acurrucan
entre uno y otro escalón
de la escalera que sube
de tus sueños hacia el sol

Y te acechan y no dejan
que tú elijas tu lugar
no queda sino batirnos
no queda sino luchar

Hay dudas que nos mutilan
hay deudas del corazón
hay días que nos estorban
hay “dioses” que van de dios

Pero hay voces que no callan
si las sabes escuchar
son los gritos de tu gente
que te animan a luchar

Y verás que en la vida hay que sufrir
y verás que en la vida hay que luchar
y al final si eres fuerte ganarás
no queda sino batirnos
no queda sino luchar

Ten cerca siempre a un amigo
y al enemigo a tu par
para aprender como piensa
y cuando actue reaccionar

Las traiciones que bien matan
son las hechas con amor
y no hay estocada más grande
que el acero de una voz

Y verás que en la vida hay que sufrir
y verás que en la vida hay que luchar
y al final si eres fuerte ganarás
no queda sino batirnos
no queda sino luchar

Y el sudor de tu frente saciará
tu sed de tener sueños y vivir
y la vida será tu mayor rival
no queda sino batirnos
no queda sino luchar

Hay miedos que se acurrucan
si les cobija tu voz
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