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 Dogmas y entrenamiento del ejercito.

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Yaime

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MensajeTema: Dogmas y entrenamiento del ejercito.   Dom Ago 31, 2008 9:18 am

Es mas de media tarde, el Sol empieza a jugar con las nubes de ese día de invierno. El frio es la orden del día pero eso no impide que varias decenas de los soldados de Dhargen esten en la zona de entrenamiento... Se oyen las distintas voces de mando, los gritos de los sargentos enseñando a los subordinados, a los capitanes indicando las distintas formaciones... Las tropas empiezan a demostrar el cansancio de un duro día de trabajo, mientras otros mucho mas bisoños en el manejo de las armas se les ve claramente agotados...

* Arash se haya sentada en una de las vallas. Se lleva la mano al costado por tercera vez en unos minutos justo para toser al segundo siguiente. Toma aire después de ello con esfuerzo y cuando mas o menos vuelve a estar entera sonrie a los que se la han quedado mirando...

- que pasa??? dan caramelos a todo aquel que mire?? a tabrajar.

* Soldados niegan con la cabeza aunque hay alguno que sonrie sin pensar, acostumbrados a ese trato por parte de la guardia azul... pero aun así saben de sobras que es mejor empezar de nuevo con los ejercicios..

* Arash baja de la valla, sus pasos son tranquilos, relajados, observa los movimientos de los mas nuevos, como le han ordenado, colocandose al lado de uno de ellos y esquivando la espada por los pelos.. cabellos que quedan en el suelo...

- cuidado... - su voz es tranquila, no necesita gritarles pues cualquiera vería los nervios a flor de piel de estos, suspira e indica sin asperezas... - deja los nervios en los otros pantalones, muchacho...

* Arash toma la mano del muchacho con la suya, la coloca en posición...

- defensa... - su voz es tranquila, mientras coloca la espada que quede en perpendicular al cuerpo... levemente alzada... - y la bajas... -

*Arash hace el movimiento con él... aunque se nota que le cuesta hacerlo con la derecha... niega con la cabeza y desenvaina su espada... empuñandola con la izquierda...

- observa... y repite... - al ver como va por cambiar de mano la espada niega -pero con tu mano buena...

* Arash empieza lentamente el baile... cuando golpea la del novato niega con la cabeza al ver caer el arma, la cual es recogida con premura.

- sujetala con fuerza, aunque sin agarrotarte, no se rompe. Al reves... si se te cae te rompes tú... - sus palabras son tranquilas, relajadas, seguras... a pesar de que se nota su respiración a veces mas dificultosa de lo que debería. No mira a su alrededor solo al chico que ha escogido para esta danza... - muy bien... empezamos???

* Soldado asiente con la cabeza... tragando saliva al ver a los que empiezan a reunirse a su alrededor... a medida que les ven...

* Arash suspira cansada, aunque sonriendo por primera vez en horas, una sonrisa traviesa que hace que sus gestos se vuelvan si acaso menos propios del soldado y mas de la mujer que hay debajo, aun así sigue con los ojos clavados en el chico

- señores, señoras... repito... regalan caramelos por mirar??? No. Pues a sus trabajos.... - su voz suena aun tranquila...

* Arash entrecierra los ojos suavemente volviendo toda la atención al joven, notando como la escuadra de cadetes les observan, saben que deben prestar atención, les advirtio que podía pasar eso, que tuviera que alejar a los mirones y que ellos siguieran atentos al ejercicio. mientras mueve la espada con cuidado de derecha-arriba a izquierda-abajo en un gesto rapido, seguido de un paso y presentar escudo...

- el ejercicio que os piden es este... no es dificil... si centrais la mente en lo que estais...si olvidais nervios y tonterias parecidos, este es uno de los primeros ejercicios para salvar la vida de vuestros compañeros y la propia... lo entendeis??

* Los reclutas asienten. Mirandola llevan pocos días en el ejercito y eso es mas que normal en esa epoca del año...en cuanto empieza el invierno muchos se van a sus casas y otros salen de ellas para intentar ganarse el sustento que no pueden pagarse en sus propios hogares... Vuelven a empezar el tedioso ejercicio.

* Arash asiente... al ver que hay algunos de los que la conocen que aun estan mirando preocupados y sabiendo que es dificil que les tranquilice, gira la empuñadura de la espada en su mano de tal forma que la parte sin filo queda apoyada en su brazo.. y la alza en el gesto contrario... mientras encoge levemente el cuerpo...echando el escudo sobre su propio pecho.

- contentos??? vamos... a trabajar! - y por esta vez si deja que suene la voz de mando, que es obedecida. Niega con la cabeza evitando así sentirse mareada por la falta de aliento y mira a los novatos... - vamos... empezadlo de nuevo...

* Arash empieza a andar con tranquilidad, colocando un arma levemente mas levantada, otra vez un escudo mas recto... sus contactos son impersonales, sus palabras cuando les corrigen muestran la tranquilidad de alguien que no se va a mover de ahí hasta que no salga bien y que sabe que ellos tampoco por mucho que les apetezca.

- Poco a poco, lo ireis cogiendo. Poco a poco ireis aprendiendo la sutileza de ser uno con los compañeros... aprendereis que cada vez que luchais no lo haceis solo... que sois una unidad y como unidad vivis y moris... la sangre del que esta a vuestro lado se os hara tan importante como la propia... por que realmente sera vuestro hermano el que caiga

* Arash habla con tranquilidad... viejas lecciones, viejas palabras que al final en su caso no son ciertas... o al menos en parte... aun así es lo que se espera de ellos...

- unidad... - remarca la primera de las antiguas pautas - fuerza... - asiente con la cabeza mientras se aparta de nuevo del centro y observa para continuar con el segundo dogma - la fuerza no empieza y acaba en los musuculos... empieza en el alma de aquellos que luchan por lo que creen... sigue en la mente de aquello que saben que venceran y acaba en los musculos que obedecen complacidos de saber que actuan por un bien supremo...Unidad con los compañeros, fuerza en el alma...

* Arash sigue andando sin sentarse. Le cuesta respirar, a ratos cree que si no se esfuerza los pulmones no volveran a funcionar, debería aceptar que la curaran con magia pero fue su culpa y su estupidez quien le hundieron las costillas o sea que sigue hablando sin cejar en su obligación... recordando las viejas enseñanzas.

- Honor... una hermosa palabra... palabra que conocen todas las razas... palabra que implica una forma de vida... no solo en el campo de batalla sino fuera del mismo... - se detiene para tomar aire, mientras observa uno de los movimientos. Asiente... - Honor... hay gente que os lo intentara definir... que intentara darle mil significados... Pero el verdadero honor de los soldados de Dhargen es vivir y morir por sus gentes, proteger los ideales de la Tierra, recordar que nadie... nadie puede intentar sojuzgar la patria sin pagar su precio... y el precio que deben asumir los enemigos son sus vidas....

Nosotros somos soldados de Dhargen... sus hombres y mujeres... su fuerza, su honor... Dhargen nos alimenta, nos nutre y a cambio nosotros la protejemos.... - mira hacia el Templo de la Diosa... sonrie levemente...

- Nosotros somos el cuerpo... el cuerpo que protege el espiritu de Dhargen.. un espiritu que nadie vera morir mientras nosotros vivamos... o sea que volved a empezar... diez veces mas

* Arash se detiene, recordando cuantas veces llego a oir esas palabras, cuantas veces.... Observa los movimientos de los soldados. Mira a sus dos compañeras, las sargentos que viviran y moriran con este grupo, que repitiendo los viejos dogmas en voz baja van guiando a los cadetes, ayudandola en esta tarea... de golpe nota una mano en su hombro, gira levemente la cabeza y sonrie

- lo empiezan a hacer... - indicando el movimiento de la unidad... - poco a poco

La mujer que acaba de llegar observa a los chicos y chicas, asiente con la cabeza, pero usa un tono burlón cuando se dirige a su compañero, la armadura de color plateado es muy parecida a la de su compañera aunque es la de gala y la capa azul la identifican como uno de esos extraños de la Guardia Azul... una de las dos tropas de elite del Reino. -( Astar )- la mas antigua de la Guardia Azul, la cual ha criado a la mayoria de sus compañeras, la maestra y amiga intima...

- Si Merold no te oyese maldecirles mientras les entrenas diria que los mimas...

* Arash sonrie con ese gesto que le es propio, de niña traviesa, aunque sus ojos no llegan a brillar con esas risas... nota como le aprieta el hombro, demostrando compresión, y responde intentando parecer animada

- si Merold me oyese... seguramente ya sería yo quien estaría repitiendo los ejercicios. Nunca le gusto que enseñara. Decía que tengo muy poca paciencia y demasiado trabajo para eso...

-( Astar )- sí, quien te ha enviado aqui no te conoce...

- Oh sí... me conoce... por eso me mantiene alejada de todo... - mira hacia el castillo... - saben que no se permitiría esa reclusión... por mucho que se empeñen en ello... y saben que si me pongo soy tan peligrosa como el polvorín

* -( Astar )- aparta la mano del hombro de Arash, el cabello castaño le cae por los ojos en un flequillo y le indica que la acomapañe.. duda levemente antes de decir en voz alta

- vamos... he venido a sacarte de aquí... y... ya sabes lo que corresponde esta noche

* Arash asiente, su sonrisa sigue en sus labios aunque el tono al responder vuelve a ser serio, firme...

- iré...nunca he faltado... ves adelantandote... - señala a los aprendices de soldado indicandole que aun tiene trabajo, nota la preocupación de su compañera y le guiña un ojo - tranquila... estoy bien...

-( Astar )- jajajajajajajajajajaja sí.... y de golpe las estrellas se convierten en caramelos que caen sobre los pipiolos.... nos vemos mas tarde... hermana...

Cuando se aparta completamente, Arash siente que se encuentra levemente mejor del pecho... la mira entrecerrando los ojos, sabiendo lo que ha hecho pero sin querer llamarle la atención por ello, puede que tenga razón como tantas otras veces y se este encabezonando por orgullo en no curarse. Al final suspira.

- Nos vemos mas tarde...- inclina la cabeza en señal de despedida, observando a la mas mayor... - Astar! después pago yo la ronda... - sin añadir el "por los caidos", no es necesario... mira a los novatos y suspira... cuantos??? ni idea... espera que sean los menos... - vamos... diez mas...

El Sol imperturbable a lo que ocurre entre los humanos sigue descendiendo, las nubes se arremolinan intentando ocultarlo... mientras empieza a oirse el ruido de la llamada... los cantos de las plañideras... los lloros de las familias, mezclados con las risas de los que acaban de regresar del trabajo y agotados van a tomarse una cerveza... Arash asiente y dejando a los chicos que descansen... se dirige a la ciudad... es hora de cambiarse y prepararse para la ceremonia.
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