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 Ndye "Manos de Oro" Talassir

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Ndye



Cantidad de envíos : 1
Fecha de inscripción : 05/10/2008

MensajeTema: Ndye "Manos de Oro" Talassir   Dom Oct 05, 2008 8:15 pm

Nombre: Ndye Talassir



Raza: Humana

Ocupación: De lo que venga, cualquier cosa que le deje cerca de un botín apetecible y por el que pueda sacar buen precio.

Sexo: Es varón, aunque su costumbre de vestirse de mujer lo hace bastante andrógino.

Apodo: Manos de Oro

Edad real: 16 años

Edad aparente: 12, 13 años

Color de ojos: gris oscuro

Color de pelo: castaño claro

Altura/Peso: 1,48, 37 kg

Hobbie: Hacer pequeñas tallas en madera o hueso

Su mayor ambición: Llegar a tener un magnífico palacio y ser un varón respetado por todos.

Su mayor tesoro: Un colgante que robó a cierta maga de Inglor

Le agrada: Los caballos, no sabe montar pero le gustaría aprender a hacerlo.

Estilo de lucha: A su corta edad, ha aprendido ya el sucio estilo callejero de pelea.

Su mayor defecto: Ser mentiroso

Su mejor virtud: Es compasivo, es un ladrón, no un asesino.

Un poco de su historia: Hijo de una soldado ingloriana, veía a su alrededor el trato que recibían los hombres de su familia y el que él mismo recibía. Desde pequeño decidió que quizá vestido de mujer le iría mejor, aunque era censurado por esto. Pues era una afrenta para las demás mujeres (niñas o adultas) verle vestido de tal modo. Sin embargo, Ndye siempre supo que era un hombre, el disfraz era únicamente un recurso para esquivar los malos tratos. Lo hacía como un juego y para congraciarse con las mujeres de la casa. Alguna, en secreto, divertida en vez de sentirse afrentada, le regalaba prendas de mujer. Así dominó el arte del disfraz. Oía admirado las historias de Tahir, la ladrona, y secretamente quiso emularla. Cuando consiguió dar con ella, se sintió cruelmente rechazado. Entonces decidió que quería mostrarle de lo que era capaz. Escuchó hablar del medallón que volvía invisible. Estaba en la Casa de la Maga Andruzar. Decidió que ese medallón sería suyo y se lo mostraría a Tahir como prueba de su valía.

Se preparó cuidadosamente varias semanas. Estudió el lugar, disfrazado de diferentes formas. Cómo entrar a esas altas ventanas y... cómo salir. No tardó, luego de varios ensayos, con la ayuda de varias telas y dos pomelos bien dispuesto y una faja estratégicamente ceñida, en verse como una espléndida aprendiz de maga. Le admitieron la entrada al lugar. No, no podría ver a Andruzar, a ella sólo la veían las magas de más alta preparación y Sunir era apenas una aprendiz.

"Mala suerte", pensó Ndye. Al andar, miró con fingida admiración cada moldura, cada ventanal, en el recorrido hacia la sala principal del gremio. Imitó a la perfección las maneras que había visto a las mujeres nobles que visitaban a la humilde familia de su madre. Dió resultado: era extraño ver como dos pomelos podían engañar a esas expertas en ilusiones. Sonrió para sí.

Le recibieron, le asignaron una habitación. Escuchó muchas cosas incomprensibles, apenas sí pudo entender que la energía del mundo podía ser controlada y gobernada con fines específicos, mediante palabras u objetos que pudieran capturar y canalizar esa energía. Las fórmulas eran incomprensibles y sí, era un problema disimular que no sabía leer. Fingió que leía con atención, imitando a sus compañeras.

Esperó a la noche... y buscó la habitación de Andruzar. Preguntó a alguien por ella: tenía un mensaje urgente. Le indicaron, el criado estaba apurado.

Abrio sin ruido la puerta. La maga dormía... Buscó con la mirada el medallón... sí, allí estaba, debajo de una campana de cristal, alumbrado por la luz lunar. Caminó con sus pies descalzos hasta el sitio. Seguramente había alguna protección... Tenía que ser muy rápido. Sacó su amado cortaplumas y se acercó a la campana.

Andruzar dormía plácidamente. Raro. Quizá la maga estaba tan confiada... o eso estuviera protegido...

Ndye colocó el cortaplumas en la base de la campana y un violento dolor atenazó sus brazos...empujándolo hacia atrás... Consiguió resistir el dolor y morderse los labios para no gritar. Sacó un pañuelo y se lo puso en la boca para no gritar si el dolor volvia. Envolvió su mano en un trapo sujetando la navaja... y levantó la tapa. El cristal hizo añicos. Aprisa, con toda la rapidez que pudo, tomó el medallón y corrió hacia la ventana.

-Detente!!! -oyó la voz de Andruzar...

Presa del pánico se colocó el medallón para no perderlo y saltó por la ventana. Rodó sobre el mullido pasto del Castillo y no hizo caso del dolor en un tobillo. Milagrosamente, nadie parecía haberle visto. Llegó junto al arbol donde había dejado escondido su morral. Se quitó las ropas femeninas, guardó los pomelos en la bolsa, ya los comería, y la ropa y se puso las ropas varoniles. El medallón brillaba bajo la luz de la luna...

Nadie pareció verle a la entrada de la ciudad. En el trayecto se cruzó con varios jinetes armados que iban en diferentes direcciones. Pero nadie pareció fijarse en él. Se tocó el medallón. Se detuvo cerca de su casa y entró con disimulo.

-Han robado a Andruzar! -comentó esa mañana su madre a su hermana mayor.
-¿A la maga?
-Si. Y han sacado un bando... Es una mujer... una aprendiza. Muy joven. La estan buscando por todas partes.
-Y dicen que Andruzar descubrirá lo que le robaron porque tiene un hechizo para que lo encuentre.

Preocupado, Ndye se alejó pronto de allí. Seguía oculto por el medallón.. Una voz resonó en su mente:

-Te encontraré... y me devolverás lo que es mío...

Asustado revolvió cielo y tierra hasta encontrar a Tahir, la jefa de la Cofradía de Ladrones de Inglor. Sin decir palabra, vestido con sus ropas masculinas, se presentó ante ella. La mujer, alta, sin ser hermosa, atrayente, le miró altiva, despectiva como toda mujer ingloriana.

-Solicito ingresar en la cofradía, Señora. Os traigo esta prueba de mi valía... el medallón de Andruzar.

Escéptica la mujer examinó el medallón. Era bonito, sí. Miró desconfiada a Ndye.

-Lo robé en las mismas narices de Andruzar. Ella dormía -con orgullo contó su aventura ante la mirada atónita de Tahir.

Pero, para su sopresa, ella le abofeteó:

-¿Cómo te has atrevido a ensuciar este medallón con tus sucias manos de macho?

La decepción que sintió fue inmensa.. y tomó súbitamente la decisión que lo traería a la ciudad de Dhargen. No podía esperar a que Tahir durmiera, ella guardaría el medallón con alguna clase de hechizo antirrobos. Asi que optó por actuar a lo bruto. Con rapidez, sin dejarse amilanar por tremendo bofetón recibido, arrancó de manos de la Jefa de Ladrones el medallón y huyó a toda prisa del lugar.

Pero claro, labrarse la enemistad de la Cofradía de Ladrones no era poca cosa. Muchos eran, además, asesinos. Tahir se decía que lo era. No cabía quedarse en Inglor. Sería atrapado antes del anochecer si permanecía en la ciudad. Asi que decidió emprender viaje, allí donde lo llevara el destino. Guardó con cuidado el medallón.

Su arte del disfraz habría de ayudarle a pasar desapercibido por posadas y caseríos. Asi es como llegó a la capital de Dhargen

Lo que opinan los demás: Aun no le conocen y no se han formado opinión de él.

Accesorios Especiales: Medallón mágico de invisibilidad
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