Razas y Reinos forjando su destino.
 
ÍndicePortalGaleríaFAQBuscarRegistrarseMiembrosGrupos de UsuariosConectarse

Comparte | 
 

 La despedida (Beauchamph) I

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Raznac Raasef



Cantidad de envíos : 11
Fecha de inscripción : 30/01/2010

MensajeTema: La despedida (Beauchamph) I   Vie Sep 23, 2011 10:18 am

Dhargen – Año 2016 de la Triple Diosa


Beauchamph esgrimía el hacha ante la cabaña que utilizaran desde que llegara a Dhargen como vivienda, únicamente acompañado por el mascullo del tejido de los pantalones que prensaban la musculatura que había perdido tonificación desde que acumulara algunas heridas de no tan viejas luchas, y el hacha descender bruscamente para partir el tocón de leña.
La cicatriz blanqueándose en la dureza de su cara y las cejas frunciéndose fueron la señal de que había captado el ruido de un caballo aproximándose desde la arboleda, sabiendo a Emeldir en palacio con Emmerissë, demasiado pequeña la criatura como para despegarse de la madre.
Arrojando con un golpe de la parte roma del hacha los maderos a la pila que había descuajado en dos, clavó el hacha en lo que otrora había sido un árbol y se limpió el sudor de la cara con una pasada ruda de la mano. Vigiló entonces con ojos gélidos como el acero la llegada del jinete que se desdibujó entre la arboleda, sorprendiéndolo no porque él fuera el destino accidental, sino porque no era accidental y no era quien había creído, de la tremenda cantidad de probabilidades nunca esperó el estandarte del león partido por una garra en rojo sobre fondo negro: Un emisario de Zhiam Garrg.

El jinete que había cabalgado por yermas tierras y frondosos territorios se aproximaba a la pequeña cabaña después de haber recorrido toda la ciudadela en busca de su objetivo, tras surcar los océanos y el lomo de criaturas que trataron de obstaculizarle el paso. Sobre un caballo negro que se desdibujó entre los árboles precediendo el sonido de su aparición el ruido de los cascos del animal, en el lugar solitario y silencioso, ya que Emeldir Annatar se encontraba en palacio, allí, ante la casona, Derric Beauchamph lo siguió con expresión vigilante.
Los ojos de azul acerado siguieron el recorrido del visitante hasta que éste detuvo el animal y desmontó con sequedad, identificando en el tabardo ajado y en las placas de la armadura incompleta las señas inequívocas de Zhiam Garrg.

- Mi príncipe.- No hubo necesidad de presentaciones, el aspecto y las formas del objetivo eran identificables a simple vista, de modo que el mensajero hincó una rodilla en el suelo agachando la testa cubierta por el yelmo y se lo arrancó, grande como un toro pero más ancho que alto, Gul Brasthe, guerrero de la guardia Imperial de Zhiam Garrg, se postró sin rencor y sin desprecio, con la humildad de un vasallo ante su superior, una auténtica.- Antes de que me mates, tengo noticias importantes. Se te necesita comandando los ejércitos de Zhiam Garrg. Tu padre lo ha pedido expresamente. Y ya sabes lo orgulloso que es.
- Ahora estoy casado, Brasthe.

Hubo el asomo de la incredulidad en el rostro del soldado y emisario, pero éste se repuso prontamente recorriendo con los ojos el lugar, reparando entonces en que Beauchamph esgrimía un hacha casi irrisoria y con sólo botas y pantalones como indumentaria, con el torso plagado de cicatrices al descubierto, y la mayoría de aquellas ni él mismo las había visto. Habían sido 70 largos años de ausencia, a fin de cuentas.

- Tráela contigo, majestad. El reino de Zhiam Garrg te necesita, el pusilánime de tu hermano es incapaz de comandar nada, y tu hermana Jirrsa está muerta. Salgo en el barco de mañana, os dejo la carta de vuestro padre.

Poco después comprendería que las obligaciones y deberes que lo ataban a él, también apresaban a su mujer a aquella tierra, de modo que cuando partió lo hizo sin saber si volvería a ver lo que allí había forjado; y no fácilmente.




Carta

Hijo. No te he pedido muchas cosas en vida y he permitido que te marcharas de tu tierra para explorar el mundo y forjar tu propia historia. Pero ahora el hogar en el que creciste te necesita. Sabes que no voy a suplicarte por nada, te exijo que vengas a cumplir con lo que te toca por derecho de nacimiento, ésta tierra está en caos.
Se ha desatado una guerra con los hechiceros y brujas de la Ensenada de la Dama Negra, algo los ha removido y ahora no resulta tan fácil matarlos.
Creo que hay un traidor entre nosotros.
Como sea.
Tu gente te necesita. Yo te necesito.

Vuelve a casa o muere como un traidor partido por un rayo.

Begrom Beauchamph




Despedida

Se desplazó sin ruido por la cabaña, quedando inmóvil ante la escena de la mujer que ya sabía que había perdido en lo que las obligaciones lo reclamaran y a la criatura infante que dormía junto al torso de ésta, ambas apaciblemente quietas sobre el lecho "conyugal". Todo a medias y mal en aquella vida, pensó, sombríamente, excepto aquel pequeño ser que respiraba con la diminuta tripa oronda ascendiendo y descendiendo en cada respirar.

Con el modo de moverse silencioso como un espectro para compensar su tamaño, acortó distancias, sabiendo que aquella era la despedida definitiva para él pese a que ya habían procedido madre y padre en aquello, sin posibilidad anteriormente para cumplir como padre al despedirse de la niña.

Una manaza se plantó despacio sobre la almohada y el cuerpo se inclinó largo, ancho, ocultando la luz de la luna y apagando el espacio y el tiempo con su cuerpo de hombre, hasta besar la boca femenina de lo que había sido y seguiría siendo hasta, quizá, su pronta muerte, mujer. El amargo resquemor de haber escogido una maldita sacerdotisa apegada a sus deberes para con un palacio y una realeza le apretaba las tripas, porque era aquello y no otra cosa lo que a ella le impedía marcharse con él.

O quizá estaba harta de los deberes de mujer, que, dicho todo fuera, le habían sido pocos y pocos reclamados, porque no se sentían como marido y mujer. La libertad sexual de ella lo reclamaba, pero de no ser por Emmerissë nunca se habrían casado en el Margaritte por poderes de capitán, a través de él mismo, garabateando un burdo papel. La observó largamente, sin erguirse, y exhaló un murmullo bronco de palabras:- Sino vuelvo cuida de nuestra hija, mujer demonio. Y hazlo bien aquí... hazlo bien... porque por esto es por lo que te quedas.

Después tomó despacio y ya no tan inseguro, entre sus manazas, el minúsculo cuerpo de la pequeña, aupándola hasta sostenerla a la luz de la luna que la bañó con haces plateados, contemplando las formas y memorizándolas en la mente, hasta bajar la cabeza y atraerla, para besar una de las tersas mejillas y murmurarle a la oreja una promesa que estaba dispuesto a cumplir.

- Eres sangre de mi sangre, mi carne, mis ojos... mi corazón, volveré a ti y a tu madre... aunque sea a trozos. Volveré, vive hasta entonces con la fuerza de los Annatar y los Beauchamph.

Paulatinamente y con esfuerzo, abandonó el tacto terso de aquella delicada pieza de bracitos y cuerpo, sobre el pecho de la madre, haciendo que ésta la protegiera con una mano sobre su diminuta espalda antes de dejar tras de sí el sonido de las armas siendo dispuestas en el cinto. Y el hatillo que agarró con dedos de granito, para, por último, como un escapista nocturno, cerrar la puerta tras de sí y cerrar los ojos.

- ¿Listo, alteza?
- Sí.- Pero la manaza que agarraba la manecilla de la puerta estaba blanca de tensión y no pudo despegarla del frío metal que crujió, tañendo bajo el poder de los dedos... hasta que se separó, dejando a sus espaldas el metal retorcido de la manecilla y el corazón segmentado en tres. Un pedazo con la hija, otro con la mujer y el último, apenas, bajo su propia piel.- Sí.- Repitió, más firmemente, montando sobre el caballo.- Listo para volver al hogar.



Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
 
La despedida (Beauchamph) I
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Despedida, muy a mi pesar.
» Una Despedida Y Un Inicio
» despedida total o momentanea solo lo sabran despues de esto...
» Disculpas y despedida
» despedida de un colaborador

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Dhargen y los Reinos Libres del Sur :: Forjadores de Historias _ Interpretacion :: Mas allá de los confines del Reino-
Cambiar a: